Federico, un ejemplo del Camino de Santiago

Federico, un ejemplo de superación en el
Camino de Santiago
Libre y feliz. Así se siente haciendo el Camino de Santiago Federico Cappai, un joven italiano de 16 años que padece Trastorno del Espectro Autista (TEA). Su primera vez fue en
2014, cuando recorrió junto a su padre el Camino Francés desde Sarria. Desde entonces,
el Camino Portugués, el Inglés y el del Norte han sido testigos de la extraordinaria transformación que Federico vive en la Ruta Jacobea. Hoy os queremos contar su historia
para demostrar que cualquier persona que padezca este trastorno no solo puede hacer el
Camino de Santiago, sino cualquier reto que se ponga en su día a día.
Piarangelo y Federico recorriendo este verano el Camino de Santiago
“Federico es más libre. Los estereotipos y sus particularidades quedan fuera. Simplemente disfruta y es feliz”. Pierangelo Cappai resume así la experiencia de su hijo en el
Camino de Santiago. Todo empezó en 2014, cuando Pierangelo decidió recorrer junto a
Federico los 100km que separan Sarria de Compostela. Descubrió el Camino como
muchos peregrinos: a través de la película The Way, protagonizada por Martin Sheen. Y
creyó que el contacto con la naturaleza y su componente espiritual podrían sentarle bien
a su hijo. “La primera vez fue dura. Federico no quería hacer el Camino. Cada 100
metros se paraba. Tardamos 16 días en completar las cinco etapas”, rememora Pierangelo.
A pesar de las dificultades, el balance fue muy positivo. Tanto que este italiano decidió
volver cada año al Camino. Y no lo hizo solo. Pierangelo es fundador, junto con otros
padres de niños con TEA, la asociación Diversamente, con sede en Cagliari (Cerdeña).
Formada por unas 100 familias, esta asociación busca dar apoyo a las personas que
padecen Trastorno del Espectro Autista, mejorar su calidad de vida y favorecer su independencia y su integración en la sociedad. Así que un año después de recorrer la Ruta
Jacobea, Pierangelo y Federico volvieron al Camino, esta vez al Portugués, en compañía
de otras 8 personas de la asociación.
En 2016 le tocó el turno al Camino Inglés y el grupo ya ascendió a 20, entre los que estaban Federico y otra persona con TEA. “Las personas con TEA se encuentran mejor en la
naturaleza. Les gusta, están más tranquilos, disfrutan”, nos cuenta Pierangelo. Pero en
este tercer Camino, Federico dio un paso más: “Mi hijo apenas habla. Pero mientras
estábamos recorriendo el Camino desde Ferrol, pasó algo extraordinario. Paramos a
descansar en un bar. Y cuando se acercó el camarero, Federico le miró, se dirigió a él y le
pidió una coca con hielo. ¡En español! Nunca habla y, de repente, se comunica voluntariamente con un extraño y en español. Imagínate lo que fue para nosotros. ¡Un auténtico
milagro!”, explica. De hecho, Pierangelo destaca la gran progresión que ha experimentado su hijo en la Ruta: de apenas andar 100 metros, a recorrer más de 25 kilómetros al
día y seguir las flechas amarillas.
Lo que empezó como una prueba personal se ha institucionalizado para la asociación
Diversamente y para la propia familia Cappai. Tanto que en 2017 al grupo se unió la hija
pequeña de Pierangelo, con apenas 6 meses, que concluyó su Camino bautizándose en la
Catedral de Santiago. Este verano, la comitiva completó la distancia que separa Ribadeo
de Compostela a través del Camino del Norte. Han vuelto a ser unas 20 personas, la
mayoría familiares de personas con TEA que forman parte de la asociación y que han
querido experimentar en primera persona el Camino antes hacerlo con sus familiares.
“La gente se ha enganchado tanto al Camino como yo y vuelve cada verano a vivir la
experiencia. Además, en cada Ruta se incorporan nuevas personas que descubren el
Camino y transmiten su entusiasmo al resto”, nos cuenta Pierangelo para quien el
Camino es ya como una droga. “Cuando llego a casa ya me pongo a preparar el siguiente
Camino. Las etapas, los recorridos, los alojamientos… El Camino de Santiago es maravilloso porque te olvidas de todo y vives unos días sin preocupaciones”, añade.
De hecho, Pierangelo está ya iniciando los preparativos para el 2019, cuando recorran el
Camino Sanabrés desde Lubián. El objetivo no es otro que el de seguir demostrando a la
sociedad que las personas con TEA tienen el mismo derecho de hacer lo mismo que cualquier otra persona. Y, no solo que tienen derecho, sino que pueden”, indica Pierangelo.
Un mensaje que también quieren transmitir a otras familias que viven el mismo problema, para que sepan que sus hijos pueden hacer todo lo que quieran.
* La historia de Federico y la asociación Diversamente la descubrimos a través de nuestro
concurso fotográfico Los colores del Camino de Santiago. Pierangelo decidió participar con
una foto de su hijo haciendo el Camino con el objetivo de llamar la atención sobre las capacidades de las personas con TEA y dar a conocer su historia. La fotografía fue la más
votada pero, al incumplir con las bases del concurso (en las que se prohibía expresamente
participar con fotografías de menores), el premio del público recayó en la siguiente más
votada, autoría de Javier Rossi.
Pese a este contratiempo, desde el Camino con Correos no hemos querido perder la oportunidad de contar esta maravillosa historia de superación en el Camino de Santiago y colaborar con la asociación Diversamente en su reivindicación: cualquiera puede ser peregrino
en la Ruta Jacobea. Desde aquí nuestro reconocimiento y nuestra enhorabuena por la iniciativa. ¡El próximo año nos veremos en la Ruta! ¡Buen Camino!Articolo Federico-un-ejemplo-de-superación-en-el-Camino-de-Santiago in formato pdf

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